ESPIRITU

ROMATE

Desde 1781, el carácter de Jerez embotellado.

Sánchez Romate Hnos.

Hablar de Sánchez Romate es hablar de origen.

Y el nuestro tiene nombre propio: Jerez de la Frontera.

Durante siglos, Jerez ha sido un punto de encuentro para el comercio del vino, un lugar donde tradición y ambición se cruzaban a diario. A finales del siglo XVII, su actividad era ya intensa, atrayendo a comerciantes de toda Europa fascinados por la singularidad de sus vinos.

En ese contexto, en 1781, Don Juan Sánchez de la Torre fundó Sánchez Romate Hnos. con una visión clara: crear vinos de calidad excepcional y proyectar el nombre de Jerez más allá de sus fronteras.

Desde entonces, la bodega ha mantenido un rasgo poco común: siempre ha estado en manos de propietarios locales. Una continuidad que no solo preserva el legado, sino también una forma de entender el oficio.

La inquietud y la pasión de su fundador marcaron el camino. Esa búsqueda constante de excelencia consolidó rápidamente el prestigio de la casa, tanto dentro como fuera de Jerez.

Más que productos, son una experiencia: un vínculo con la historia, con la tierra y con una forma de entender el placer desde la sencillez y la verdad.

Con el paso del tiempo, Sánchez Romate ha sabido evolucionar sin perder su esencia. La innovación ha acompañado siempre a la tradición, garantizando que cada avance técnico refuerce, y no sustituya, el saber hacer heredado.

El momento clave llegó en 1887, cuando la cuarta generación decidió elaborar un brandy destinado inicialmente al ámbito privado de la familia. Así nació Cardenal Mendoza, hoy convertido en uno de los grandes referentes del Brandy de Jerez.

Actualmente, los vinos y brandies de Sánchez Romate mantienen intacto el espíritu internacional de sus orígenes, junto a un compromiso firme con la calidad, la autenticidad y el respeto por el tiempo.

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