ELABORACIÓN

DE BRANDY

Cada gota, una mezcla de generaciones.

Honrando la tradición

El Brandy de Jerez de Sánchez Romate es el resultado de un proceso en el que tradición, precisión y paciencia trabajan en perfecta armonía.

Cada fase está diseñada para preservar la esencia del producto, desde la destilación hasta su envejecimiento.

La elaboración comienza

con la destilación en alambique de vinos seleccionados, obteniendo las llamadas holandas, base del brandy. Estas se introducen posteriormente en botas de roble americano, previamente envinadas con vinos Olorosos y Pedro Ximénez, que aportan profundidad y complejidad aromática.

 

El envejecimiento se realiza mediante el sistema tradicional de Solera y Criaderas, un método dinámico que garantiza la continuidad del estilo.

 

Este sistema se estructura en ocho niveles: siete criaderas y una solera.

  • En la solera se encuentra el brandy más envejecido, listo para su embotellado.
  • A medida que ascendemos por las criaderas, el brandy es progresivamente más joven.

Más allá de la técnica, lo que define este proceso es su filosofía: respetar el tiempo, intervenir lo justo y confiar en la evolución natural del producto.

El proceso se articula en dos movimientos clave:

  • Saca: extracción de una parte del brandy de la solera para su embotellado (nunca más de un tercio).
  • Rociado: reposición de ese volumen con brandy procedente de la criadera inmediatamente superior.

Este ciclo se repite sucesivamente entre niveles, permitiendo la mezcla continua de brandies de distintas edades. El resultado es un equilibrio constante, donde juventud y madurez conviven para definir un perfil único y reconocible.

La criadera superior se alimenta con holandas envejecidas durante al menos tres años, procedentes de vinos elaborados a partir de uva Airén.

Porque en Sánchez Romate, el brandy no se fabrica, se cría.

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