Más allá de una distinción simbólica,
los Ambassadors representan una forma de entender el Brandy de Jerez ligada a la cercanía, la tradición y el disfrute compartido. Personas que han convertido a Cardenal Mendoza en parte de sus momentos, celebraciones y experiencias cotidianas sin esperar nada a cambio.
Con motivo de Golden Week, cada año se selecciona un grupo muy reducido de embajadores que pasan a formar parte oficialmente del universo Cardenal Mendoza. Un reconocimiento que busca agradecer esa fidelidad y esa conexión especial que tantas personas mantienen con la marca alrededor del mundo.
Como homenaje permanente, cada Ambassador recibe una placa con su nombre colocada sobre una bota de Cardenal Mendoza en la bodega. Una manera de integrarse simbólicamente en las soleras y criaderas de la casa y permanecer para siempre ligados a su historia.
Porque embajadores son todos los que están… aunque todavía no estén todos los que son.